PEQUEÑAS HISTORIAS DE AMOR Y GUERRA

Las bombas caían en las principales ciudades, los disparos y ráfagas de ametralladores silenciaban los días y despertaban por las noches. La comida era escasa, pero el miedo se apoderaba de todos. Se escuchaban noticias confusas. Casi todos se refugiaban en las casas. En la calle, de repente se veía a los combatientes, agazapados de las balas enemigas y los francotiradores. Era el mes de Junio, pero nadie sentía calor. El clima y el tiempo parecía detenerse. La incertidumbre caminaba a la par de la salida del sol. Y poco a poco los disparos fueron cambiando por gritos de júbilo: el tirano huía, la gente salía a a las calles, una nueva vida iniciaba para todos. El pequeño pueblo había sido "liberado" y los abrazos se confundían con el dolor por los muertos, en su mayoría adolescentes. Ella apareció una mañana tocando con su guitarra música de Daniel Viglietti: "Escucha, yo vengo a cantar ...